...Así como cambio yo, en estas tierra lejana.
....Pero no cambia mi amor por más lejos que me encuentre, ni el recuerdo ni el dolor de mi pueblo, de mi gente.
Sí. Todo cambia. Mentiría si dijera que no he cambiado yo. Estos años fuera de mi país me han hecho crecer mucho, sí, pero también me han hecho endurecer, aprender a resistir. Deprimirse no es una opción cuando te encuentras responsable de una familia y en un país que no está en su mejor momento para nadie.
Hace años blogueaba. Lo hacía con bastante comodidad. De hecho, dedicaba demasiado tiempo a ello. Me ha hecho bien desconectar por un tiempo. Sin embargo, he decidido volver a escribir. Me hace bien darle forma a mis pensamientos y drenar. Creo que así dormiré más tranquila.
Nada ha sido fácil. Volver a empezar no es NADA fácil, pero si que es verdad que me ha costado menos que a mucha gente. He tenido muchísima suerte y no he desmayado ni un segundo (lo que no quiere decir que un día no pueda reventar por el lado más débil). No he perdido el tiempo. Todo lo contrario. Creo que he tenido un furor ansioso por recuperar tiempo perdido en el pasado. Quiero convencerme de que cada cosa tiene su momento y que los momentos son distintos para cada quien.... pero me cuesta. Es difícil no compararme con mis amistades o familiares.
Eso sí. Todo hay que decirlo: no me arrepiento de lo que he vivido. De la gente que he conocido. De los hombres que he querido. De las flores que he sembrado. De la música que he oído. De los idiomas que he aprendido. De los besos que he robado. De los ojos que me han mirado. De los dedos que he mordido. De los suspiros que he tenido. De las risas, de los sabores, de los colores... del mar. No me arrepiento de haber salido de mi cascarón y echado a volar.
Lo que ha de ser, será. Todo cambia... que yo cambie no es extraño.
V.
Debes ser una gran persona.
ResponEliminaBien por ti y por esa fortaleza que deslumbra.